Recomendación casi uno
Recuerdo esas dos amplias puertas. No eran opacas ni tampoco trasparentes, así que supongo que podría llamarlas traslúcidas. Sin embargo no veía nada, quizás era porque se interponían los lentos pero fuertes latidos de mi corazón en la línea de mi verdosa mirada.
Creo que llegaron a pasar años hasta que vi una camiseta amarilla, y unas bailarinas un tanto raras, pero tan azules como el viejo cepillo que aún me desenmaraña el pelo cada mañana.
Esa sensación fue inolvidable, y te la quería recomendar.
MARTA GARCÍA NEVARES
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