Una hoja en blanco, un
año atrás.
La medida que utilizamos para medir momentos puede que sea
simplemente errónea.
El “deber”, el “esto es lo correcto”, el “lo que hay que
hacer”, contrarrestado con “no tengo tiempo”, “no me apetece”, “gracias manta
del sofá”.
Hoy es un día en el que nadie recuerda los propósitos del
año dos mil trece sino que sólo serán interesantes los del dos mil catorce.
Sólo cabe esperar, que si alguien los compara, no sean los mismos.
Todo el mundo hace su balance. El mío lo resumiré en Alegre.
Tener más esponjas es lo que pido al año que viene. Que lo
irreal, lo esperanzador, lo utópico, cobren vida y se enfrenten a esa realidad,
a ese abatimiento, ese límite a lo
posible. Sólo sé que este año que entra quedarán vencedores.
I do not wanna change the world. I wanna START to change my
own world.
El silencio normalmente parla por doquier mientras los oídos
están en ese otro mundo mejor.
No diremos ni las precariedades ni los lujos con los que
podríamos estar viviendo.
Adiós 2013.
Marta García Nevares