martes, 31 de diciembre de 2013


Una hoja en blanco, un año atrás.

La medida que utilizamos para medir momentos puede que sea simplemente errónea.

El “deber”, el “esto es lo correcto”, el “lo que hay que hacer”, contrarrestado con “no tengo tiempo”, “no me apetece”, “gracias manta del sofá”.


Hoy es un día en el que nadie recuerda los propósitos del año dos mil trece sino que sólo serán interesantes los del dos mil catorce. Sólo cabe esperar, que si alguien los compara, no sean los mismos.

Todo el mundo hace su balance. El mío lo resumiré en Alegre.

Tener más esponjas es lo que pido al año que viene. Que lo irreal, lo esperanzador, lo utópico, cobren vida y se enfrenten a esa realidad, a ese abatimiento, ese límite a  lo posible. Sólo sé que este año que entra quedarán vencedores.

I do not wanna change the world. I wanna START to change my own world.

El silencio normalmente parla por doquier mientras los oídos están en ese otro mundo mejor.

No diremos ni las precariedades ni los lujos con los que podríamos estar viviendo.

Adiós 2013.

Marta García Nevares






sábado, 16 de febrero de 2013



¿Dónde estarán las cosas que pensamos?
Colgado al suelo, simplemente
Manteniendo un rumbo inerte
El suelo se convierte en poesía.

No hay ni suelo ni techo que hoy pueda sujetarme.
Ni ingravidez que pueda sostener mi mirada.
Pertenezco a un cuerpo inerte. La inercia mueve los suspiros que dan mis zapatos a cada paso.

La vida no debería equilibrarse nunca. Una de cal, una de arena.

De niña quería ser mayor. Ahora ser más niña aún.
Parte de un universo que últimamente ni siquiera girar quiere ya.

Dónde se fue aquel tiempo en el que lo más importante era no llegar tarde al entreno. Concentrarse horas antes del partido que disputaríamos en aquella cancha palen… en aquella cancha. Romper lo menos posible los pantalones para que tu madre no se enfadara, aunque un balón en el suelo más la mirada de un contrincante en éste te hicieran olvidar las reprimendas que vendrían después. El choque de mano de la compañera a la que brindaste una asistencia. Los ojos de unos padres orgullosos.

¿Dónde estarán las cosas que pensamos?
Ni el suelo se convertirá en poesía ni yo seré más niña que hoy.

Marta García Nevares

sábado, 2 de febrero de 2013



Nothing goes as planned
People say good bye...
In their own special way.

Las motas más minúsculas de un grisáceo polvo que cubría aquella amplia cristalera marcaban el límite entre aquella fría llovizna y aquellas cálidas lágrimas.

Everything will change…
Nothing stays the same.

Sé lo que expresa una mirada así que sólo observa las mías.

Everything is dark,
So just shine my wake up every morning.

No importa el número de tristezas que lleves contigo sino el número de alegrías que te hicieron sonreír en cada tristeza.

Oh, you’re in my veins, and
I cannot get you out.


Marta García Nevares
(03/02/2013)

lunes, 31 de diciembre de 2012



Granada


Huelo desde aquí mismo las luces de colores. Ese hipnotizador parpadeo que hace que permanezcas observando el pasar de los segundos y sus respectivos minutos. Te invitan a bailar. A bailar de la mano de la hipocresía, de la mano de un mundo perfecto que no existe. Ese mundo sin lucha, sin dolor, sin sonrisas ni imperfecciones, ese mundo que simplemente no existe.

Pero no quiero bailar.

Ya no quiero bailar.

Ni siquiera son refugio esas palabras, esas lágrimas que tratan de apartar cualquier tutú.



Yo prefiero que me mates tú a bailar.



(Gracias 2012, pero aún no quiero bailar)

Marta García Nevares

martes, 28 de agosto de 2012



Little Talks

No pierdo esa esperanza de volver, de mirar los espacios, de ese choque de manos tras una asistencia;
La esperanza de una anunciada reconciliación con una antigua amistad;
La de sonreír por la calle a ese primer amor desde la distancia diciéndonos con la mirada lo felices que somos, lo que nos alegramos el uno por el otro;
La de acabar en ese otro mundo con las manos entrelazadas mientras caminamos.


Las esperanzas nunca se irán, lo sé.
Cuándo dejarán de ser esperanzas es lo que me pregunto, es lo que no sé aún.


Ay! Lof…iu.


Marta García Nevares