¿Dónde estarán las
cosas que pensamos?
Colgado al suelo, simplemente
Manteniendo un rumbo inerte
El suelo se convierte en poesía.
No hay ni suelo ni techo que hoy pueda sujetarme.
Ni ingravidez que pueda sostener mi mirada.
Pertenezco a un cuerpo inerte. La inercia mueve los
suspiros que dan mis zapatos a cada paso.
La vida no debería equilibrarse nunca. Una de cal, una de
arena.
De niña quería ser mayor. Ahora ser más niña aún.
Parte de un universo que últimamente ni siquiera girar
quiere ya.
Dónde se fue aquel tiempo en el que lo más importante era
no llegar tarde al entreno. Concentrarse horas antes del partido que
disputaríamos en aquella cancha palen… en aquella cancha. Romper lo menos
posible los pantalones para que tu madre no se enfadara, aunque un balón en el
suelo más la mirada de un contrincante en éste te hicieran olvidar las
reprimendas que vendrían después. El choque de mano de la compañera a la que
brindaste una asistencia. Los ojos de unos padres orgullosos.
¿Dónde estarán las cosas que pensamos?
Ni el suelo se convertirá en poesía ni yo seré más niña
que hoy.
Marta García Nevares