Encharcada
La oscuridad lo inundaba todo. Cierto es que llovía. Hacía mucho que no veía llover así. Permanecí quieta bajo la lluvia. Pero no sentía esa penetrante humedad de la que era partícipe. No sé debido a qué. Aunque es cierto que algo tenía en mente.
Escuché una sirena. Era un sonido excesivamente ruidoso. Me buscaban aunque ellos no sabían a lo que se enfrentaban. Intenté no pensarlo para no tener que dar ni una mínima pista de que lo que tanto ansiaban encontrar, era simplemente yo.
Pasaron de largo. Da igual el número de pistas que pongas a la vista de la gente. Hay veces que no las ven. Sólo eso, que no las ven, o que las ignoran, lo cual me atrevería a decir que es peor incluso.
Quieres, o no quieres. Sí quiero, y eso; también.
Marta García Nevares
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