Irrisoriedad
Hay días que el cerebro sólo pinta tímidos garabatos en una arrugada servilleta de papel.
Tristezas dibujadas en grises nubes recrean borrosos paisajes en mi mente.
Rodeada de acantilados, recuerdos, faros y esperanzas.
Ideas colapsadas en la entrada de un vacío y luminoso túnel.
Y de cenar, piña.
Con qué.
Contigo.
Un ensordecedor ruido turbó mi descanso. Era parecido al de ayer. Sin embargo… una pequeña diferencia se vislumbraba en aquel viejo retrato.
Marta García Nevares
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