viernes, 18 de mayo de 2012

Tomar café antes de comer.
Decir buenas noches por las mañanas y buenos días por las noches. Conducir en el asiento del copiloto. Llamar al optimismo pesimismo y al pesimismo cobardía.

Recuerdo aquellos momentos en los que me fallasteis. Recuerdo la decepción que sentí, ese dolor en el pecho que aún me pincha si lo pienso. Aquellas lágrimas que derramé por vosotros.
Años después veo que quizás fui yo quien os fallé, quien os hice sentir decepción, quien os hice llorar, quien no estuvo ahí.

Un café con dos amigos para mi sola.

Marta García Nevares

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