Me cuesta despertarme
Cada vez creo más en la existencia de ese hombre, mujer, ser, que está en algún lugar recóndito del mundo.
Me imagino un pequeño despacho construido por cuatro paredes, un viejo escritorio al fondo, una oculta lámpara y un inacabable vaso de café humeante. Nada consigue parar su mecánico traqueteo de teclas. Tiene un Mac. Escribe la vida de todo ser humano que habita en el mundo. Conoce, inventa, recrea la vida de la gente. Peculiarmente lo hace años antes de que esa persona haya nacido.
Cada vez pienso más en su existencia.
Da la risa pensar que puede estar toda nuestra vida escrita ya.
Da la risa pensar que alguien sabe ya lo que te va a ocurrir.
Da la risa saber que le da la risa al saber a lo que conllevará tu errónea decisión.
Ayer le llamé.
No me lo cogió.
Marta García Nevares
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